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¿Qué contemplaron los ojos del Padre Gras que hizo arder su corazón en ansias y deseos de que Cristo y sólo Cristo, fuese el centro, el Rey y Señor de todos los hombres y pueblos?
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LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX, EN LA QUE DIOS LE HIZO VIVIR, FUE:
- Época de grandes cambios políticos, sociales y religiosos.
Revoluciones, enfrentamientos políticos y económicos, que llevaron consigo
pobreza, lucha de clases, analfabetismo, y explotación laboral de la mujer. Todo esto dejó huella profunda en las estructuras personales, familiares y sociales de la sociedad española.
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- La Iglesia vivió momentos de profunda crisis, motivada en parte por el fuerte laicismo, la descristianización de las costumbres, el decaimiento de una parte del clero, la pérdida de bienes eclesiásticos y la clusura de algunas instituciones benéfico- educativas.
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- Pero al mismo tiempo se puede decir que fue un siglo de esperanza; surge en la Iglesia un nuevo amanecer de la fe y defensa de la vida cristiana. Un grupo importante de sacerdotes y religiosos hacen sentir aires de reforma espiritual, luchando por un cristianismo más auténtico y una fe más profunda, valiéndose de:
La propaganda, la prensa y los libros.
El asociacionismo cristiano.
La evangelización a través del servicio educativo de la infancia y de forma muy particular de la mujer.
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- El Padre Gras perteneció a este grupo de sacerdotes. Ordenado el 20 de marzo de 1858, convencido de que Jesucristo, Rey de los siglos, es el único con quien deben conformarse los individuos y la sociedad para alcanzar su plenitud, se comprometió con todas sus fuerzas a trabajar por hacerle reinar en el corazón de todos los hombres y en todas las estructuras sociales.
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